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Cómo afrontar los cortes

Revisado por: Steven Dowshen, MD

La mayoría de los cortes no representan un peligro para los niños. Pero, con frecuencia, los cortes más grandes necesitan tratamiento médico inmediato. Según el tipo de herida y su ubicación, existe un riesgo de que se hayan dañado los tendones y los nervios.

Qué hacer:

En caso de sangrado leve en un raspón o un corte pequeño:

  • Enjuague la herida cuidadosamente con agua para eliminar la suciedad.
  • Lave la herida con jabón suave y enjuague bien. (En las heridas menores, no es necesario usar una solución antiséptica para prevenir una infección y algunas de ellas pueden provocar reacciones alérgicas en la piel).
  • Cubra la herida con un apósito adhesivo estéril o una gasa estéril y use una cinta adhesiva de uso médico.
  • Si el apósito se moja, quítelo y aplique uno nuevo. Una vez que la herida forme una costra, no es necesario colocar un apósito.
  • Revise la herida todos los días.
  • Llame al médico si la herida está enrojecida, inflamada, con dolor, temperatura o supuración.

En caso de sangrado de un desgarro o un corte profundo o extenso:

  • Enjuague la herida con agua para poder verla claramente y ver cuánto mide.
  • Coloque una gasa estéril o un paño limpio sobre toda la herida. Si dispone de guantes de goma o látex limpios, úselos.
  • Si es posible, eleve la parte del cuerpo que está sangrando por encima de la altura del corazón del niño. No aplique un torniquete.
  • Con la palma de la mano sobre la gasa o el paño, aplique presión directa y continua sobre la herida durante 5 minutos. (Durante esos 5 minutos, no deje de revisar la herida y de quitar los coágulos de sangre que puedan formarse sobre la gasa).
  • Si la sangre empapa la gasa, no la quite. Aplique otra gasa encima y continúe aplicando presión.

Llame al médico u obtenga asistencia médica inmediata para todos los desgarros o cortes extensos o que tengan las siguientes características:

  • no puede detener la hemorragia después de aplicar presión durante 5 minutos o la herida comienza a sangrar nuevamente (continúe aplicando presión hasta que llegue la ayuda)
  • no puede limpiar totalmente la suciedad o hay algo más adherido a la herida
  • la herida es en el rostro o el cuello
  • la lesión fue causada por una mordedura humana o de animal, una quemadura, una lesión eléctrica o una herida punzante (por ejemplo, un clavo)
  • el corte tiene más de media pulgada de largo y parece ser profundo (las heridas grandes o profundas pueden provocar una lesión en un tendón o un nervio)

Si tiene alguna duda sobre la necesidad de colocar puntos de sutura, llame al médico.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: abril de 2017