[Ir al contenido]

Linfoma de Hodgkin

¿Qué es el linfoma de Hodgkin?

El linfoma de Hodgkin es un tipo de cáncer. Se desarrolla en los glóbulos blancos del sistema linfático, que forma parte del sistema inmunitario.

El sistema linfático incluye:

  • los ganglios linfáticos
  • el timo (una glándula ubicada detrás del esternón)
  • el bazo
  • las amígdalas y las adenoides (o vegetaciones)
  • la médula ósea
  • los conductos, llamados vasos linfáticos, que conectan estas partes del cuerpo entre sí

El linfoma de Hodgkin empieza en los ganglios linfáticos del cuello y luego se propaga de una parte del sistema linfático a otra.

En el linfoma de Hodgkin, los tumores suelen contener unas células exclusivas, que reciben el nombre de células Reed-Sternberg. Estas células cancerosas de gran tamaño no se ven en otros tipos de linfomas.

¿Quién puede desarrollar un linfoma de Hodgkin?

El linfoma de Hodgkin puede ocurrir a cualquier edad. Pero es más frecuente en los adolescentes de 15 años en adelante.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de linfoma de Hodgkin?

Algunos pacientes no presentan ningún síntoma. Otros pueden tener uno o varios de los siguientes signos:

  • ganglios linfáticos hinchados o inflamados en el cuello, la axila o la ingle
  • tos inexplicable y falta de aliento si el cáncer afecta a los ganglios linfáticos del pecho
  • cansancio o fatiga
  • falta de apetito
  • picores
  • erupción en la piel
  • sudores nocturnos
  • pérdida de peso

Una cantidad reducida de personas también tiene dolor en los ganglios linfáticos poco después de beber alcohol.

¿Cuáles son los factores de riesgo del linfoma de Hodgkin?

Los linfomas de Hodgkin están causados por una mutación (un cambio en un gen) en el ADN de unos glóbulos blancos inmaduros llamados linfocitos B.

Tener un gemelo que ha tenido un linfoma de Hodgkin aumenta las probabilidades de desarrollar este tipo de cáncer.

El riesgo también es mayor en aquellas personas que:

  • tengan graves problemas inmunitarios
  • tengan una infección por el virus de la inmunodeficiencia humana o VIH
  • se estén tratando con medicamentos inmunodepresores después de haberse sometido a un trasplante de órganos
  • hayan tenido una infección por el virus Epstein-Barr (o mononucleosis)

¿Cómo se diagnostican los linfomas de Hodgkin?

Cuando los médicos sospechan un linfoma de Hodgkin, pueden pedir varias pruebas.

Una biopsia de ganglio linfático suele ser la primera prueba que llevan a cabo. Hay dos tipos de biopsia:

  1. Biopsia con aguja gruesa: el médico duerme una parte del cuerpo del paciente con anestesia local y usa una aguja hueca para extraer una pequeña cantidad de tejido del ganglio linfático.
  2. Biopsia por incisión o por escisión: un anestesista administra anestesia general para que el paciente se quedé dormido durante todo el procedimiento y no sienta ningún dolor. Luego, el médico abre la piel para extirpar la totalidad del ganglio linfático agrandado (biopsia por escisión) o solo una parte del ganglio (biopsia por incisión).

Si la biopsia confirma la presencia de un linfoma de Hodgkin, se harán más estudios para saber si el cáncer se ha extendido. Entre ellos, se incluyen los siguientes:

  • análisis de sangre
  • una radiografía del tórax
  • una tomografía computada (TC o TAC), un tipo de radiografía que gira alrededor del paciente y crea una imagen del interior del cuerpo desde diferentes ángulos
  • una biopsia de médula ósea para detectar la presencia de cáncer
  • una tomografía por emisión de positrones (TEP), que permite distinguir entre células normales y anormales

¿Cómo se tratan los linfomas de Hodgkin?

El tratamiento de los linfomas de Hodgkin puede incluir:

Quimioterapia (quimio): uso de medicamentos para matar las células cancerosas y detener su crecimiento.

Inmunoterapia: a veces llamada terapia biológica, este tratamiento ayuda al sistema inmunitario a combatir el cáncer.

Trasplante células madre (o trasplante de médula ósea): en este tratamiento, se extraen células de la médula ósea o de la sangre del paciente (o de un donante) para trasplantárselas al paciente después de que haya recibido quimioterapia.

Radioterapia: uso de rayos X de alta energía para reducir el tamaño de los tumores e impedir que sigan creciendo. También se llama terapia por rayos X o terapia por radiación.

Ensayos clínicos: son formas de evaluar tratamientos nuevos contra el cáncer o de comparar sus resultados con los de tratamientos previamente existentes. Estos ensayos suelen tener como objetivo reducir los efectos secundarios.

El tratamiento del linfoma de Hodgkin es eficaz en la mayoría de los adolescentes. La elección del tratamiento se basa en cuál es el estadio en que se encuentra la enfermedad. La estadificación es una forma de describir cuánto cáncer hay en el cuerpo de una persona y a qué órganos afecta en el momento del diagnóstico. El estadio en el momento del diagnóstico puede ayudar al equipo que trata el cáncer a elegir el mejor tratamiento a seguir y a predecir el pronóstico del paciente a largo plazo.

¿Cuáles son los efectos secundarios de tratar un linfoma de Hodgkin?

El tratamiento del linfoma de Hodgkin destruye tanto células sanas como células cancerosas. Esto se asocia a los efectos secundarios del tratamiento.

El tratamiento intensivo del linfoma afecta a la médula ósea, pudiendo provocar anemia, facilidad para sangrar y mayor riesgo de contraer infecciones graves.

La quimioterapia tiene efectos secundarios, como los siguientes:

  • A corto plazo: caída del cabello, aumento del riesgo de contraer infecciones, náuseas y vómitos
  • A largo plazo: lesiones en el corazón, la glándula tiroidea y los riñones; problemas de fertilidad; desarrollar otro tipo de cáncer más adelante

De cara al futuro

La mayoría de los adolescentes con linfoma de Hodgkin se curan, lo que significa que tendrán una supervivencia duradera en ausencia de cáncer.

Si tienes o has tenido un linfoma de Hodgkin, es importante que te vea el médico con regularidad durante muchos años después de haber concluido el tratamiento. En algunas ocasiones, el cáncer se puede reactivar, y las visitas de seguimiento con el especialista que te lleva pueden ayudar a detectarlo en cuanto se reactive. Tu médico también estará pendiente de cualquier efecto secundario tardío del tratamiento que pudieras presentar.

Que te tengan que tratar un cáncer es angustioso para cualquiera. Pero no están solo. Para recibir apoyo, habla con tu médico o con un trabajador social del hospital. Hay muchos recursos disponibles para ayudarte a atravesar esta difícil etapa.

También puedes encontrar información y apoyo por internet en:

Fecha de revisión: enero de 2019